Siete Sesiones de Acupuntura

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Una de las muchas experiencias que he tenido en China ha sido la de asistir a sesiones de acupuntura para aliviar mi rodilla derecha.

Siempre he tenido problemas con mis piernas, realmente nada serio, pero aunque sean cosas pequeñas me gusta mantenerlas bajo control.

Ahora, estando en China, justo cuando el clima cambió de caliente a frío porque el Otoño comenzó, empecé a sentir un dolor muy molesto en la rodilla que en general no me estaba dejando hacer bien mi rutina matutina de ejercicios. Fue entonces cuando mi amigo Sheng me recomendó la Medicina China Tradicional y a un doctor amigo de él que podría ayudarme.

Como ustedes ya deben de tener una idea, la Acupuntura es una técnica de finas agujas que son insertadas en la piel para tratar una gran variedad de problemas de salud, y ésta técnica curativa ha sido practicada en China por miles de años. Así que sabiendo esto decidí aventurarme en probar lo que tenía para ofrecerme.

El doctor era un hombre de unos 46 años y el consultorio que el llamaba «su clínica» era de su propiedad. Allí atendía a pacientes con dolores en las coyunturas, dolo de cabeza, dolor menstrual y a los ancianos con dolores reumáticos.

Tan pronto entré, el doctor pudo descifrar mi problema…piernas inflamadas dado a mala circulación, retención de líquidos, sobrepeso localizado y músculos entumecidos dado a mi poca resistencia al frío. Luego me pidió que pasara a la sala de tratamientos y la acupuntura comenzó.

Al principio estaba haciéndole muchas preguntas porque me sentía insegura sobre las agujas. Lo que sucedió fue que nunca lo vi sacando las agujas previamente esterilizadas y tampoco lo vi usando guantes. El me calmó explicándome el procedimiento de esterilización y mostrándome donde guardaba las agujas previamente desinfectadas. También me aseguró haber esterilizado sus manos antes de tocar las agujas que estaban predestinadas para mi tratamiento. Una vez que me relajé entonces acordamos que realizaríamos el tratamiento en siete sesiones y en ambas piernas. Esto ayudaría a calmar mi dolor en la rodilla derecha y a  drenar los líquidos retenidos en ambas extremidades.

Pasó una semana y con ella tres sesiones de acupuntura. Mi rodilla ya se sentía un poquito mejor así que decidí invitar a Hanaffan para que documentara el procedimiento.

Llegamos al consultorio, luego de saludar al doctor me acomodé sobre la cama donde tenía mis ya habituales rituales. El doctor me tocó la rodilla y la coyuntura para encontrar la razón del problema e inmediatamente me hundió la primera aguja en la carne ajustando con precisión la profundidad que ésta tocaba y asegurándose que llegara hasta los tendones. Ya estaba acostumbrada a sentir un pinchazo en mi cerebro…si! increíble pero cierto. Así que mientras el doctor hablaba tratando de distraerme de las agujas hundió la segunda, la tercera y así cuantas hacían falta. Después de 30 minutos me aplicó la Terapia del Fuego que consiste en colocar una infusión de hiervas sobre una gaza que se coloca sobre mi rodilla y se cubre con otro paño y luego se prende en fuego, sobe mi piel pero sin quemarme. Eso por unos cuantos minutos con la intención de curar al musculo del frío que se había alojado en él.

Al final de la séptima sesión ya el tratamiento había hecho efecto! Ya la rodilla no me dolía nada y luego de un tiempo las piernas volvieron a su tamaño habitual.

En el siguiente vídeo podrás apreciar en cortes breves más o menos como es la cosa! Definitivamente recomiendo la acupuntura!

 

 

 

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